Pablo Jiménez, hermano de Joaquín Jiménez, expárroco de Jaraíz: «Lo que recuerdo de él es que estaba vivo, contento y alegre, y de pronto desaparecido y sin poder hacer nada»
«No pudimos verle, ni hablar con él. Murió solo. Tras días de trámites, conseguimos que lo llevaran a Jaraíz de la Vera, donde él quería ser enterrado. No pudimos hacerle su funeral»