Varias estaciones del viacrucis de la iglesia de Santa María.

El viacrucis de la iglesia de Santa María, una joya del arte religioso

«Es una joya actual de arte intemporal», dice el profesor del M. Gonzalo Korreas Francisco V. Calle, autor de un estudio iconográfico del mismo

P.D. Samino
P.D. SAMINO

La iglesia de Santa María de Altagracia es el principal monumento histórico artístico de la villa de Jaraíz de la Vera. Es la primera construida en la comarca de la Vera y la más imponente. Por eso, el 16 de noviembre del año 1990 fue declarada 'bien de interés cultural con categoría de monumento' por el Ministerio de Cultura, en la que destacan la portada del mediodía, el rosetón, la capilla mayor del presbiterio, retablo churrigueresco y torre renacentista.

A todo esto y más, hay que añadir el viacrucis. Una composición alargada realizada por el profesor y artista polifacético placentino Antonio Blázquez, pero «única y singular», en palabras del profesor del IES Maestro Gonzalo Korreas, Francisco V. Calle Calle, que ha estudiado esta obra de arte moderno pero que sigue patrones del pasado en algunos casos y en otros rompe moldes. «No es un viacrucis tradicional con las estaciones separadas de una en una. Curiosamente, está formado por dos grandes bloques separados», explica Calle. «Es una especie de friso a media altura en la pared», resume, y no constituyen las únicas singularidades. Por ejemplo, la disposición de las escenas.

Define a este viacrucis como «arte intemporal frente a esquemas tradicionales», en la que se dan otras licencias artísticas como la de la Verónica sin paño. «O la del Cristo metido en el túnel de la muerte, literalmente», dice, mientras que en la parte inferior aparecen los apoyamanos de las sillerías góticas. «A primera vista representan temas que parecen escandalosos. Y más abajo, en los triángulos que cierran cada panel, unas máscaras grotescas semejantes a las misericordias de las sillerías de los coros de las catedrales».

Este singular viacrucis es de terracota y escayola. «En él, el artista placentino representa, aprovechando la estructura de una sillería de coro, no sólo la pasión de Cristo, en el registro superior, sino también el mundo con los reinos de la naturaleza, la vida, la muerte, las pulsiones sexuales, en la zona intermedia, y el inframundo en forma de máscaras, en la parte inferior, que correspondería a la zona ocupada por las misericordias. Una verdadera joya iconográfica», recalca.