Reconocimiento a las catequistas jaraiceñas
Su labor nunca ha sido suficientemente valorada ni reconocida como se merecen
FELIPE TRUJILLO, SACRISTÁN DE SANTA MARÍA
Como sacristán de la parroquia de Santa María de Jaraíz de la Vera, me dirijo a todos los lectores con un propósito muy claro y ... justo: proponer un reconocimiento público y sincero a nuestras catequistas.
A lo largo de los años, he visto de cerca su entrega. Ellas son las encargadas de enseñar la religión a nuestros niños y niñas, guiándolos con una responsabilidad admirable. Sin embargo, siento de corazón que su labor nunca ha sido suficientemente valorada ni reconocida por nuestra comunidad como realmente se merecen.
Quiero hacer un llamamiento especial a los padres de nuestro pueblo para que valoren este trabajo, que les aseguro que no es poco. Ser catequista requiere un esfuerzo diario, paciencia y un compromiso voluntario que muchas veces pasa desapercibido.
Con una sonrisa
Para mí, como sacristán, es un verdadero orgullo trabajar a su lado y lo diré siempre que pueda. En el trato diario han demostrado una educación y un respeto excepcional hacia mi persona, pidiéndome siempre las cosas por favor y colaborando con una sonrisa.
Por todo esto, quiero que todos los jaraiceños sepan la gran labor que ellas realizan. Es hora de que les devolvamos un poco del cariño y la dedicación que ellas entregan de forma desinteresada a nuestros hijos: muchas gracias por vuestra labor, queridas catequistas. Con sincero aprecio y gratitud.