El 1 de octubre se inaugurará el nuevo museo de Jaime de Jaraíz en los bajos de la antigua plaza de abastos, por iniciativa del Consistorio y gracias a la gentileza e imprescindible colaboración de la familia del artista, cuyos restos mortales reposan en el cementerio municipal.
Este pintor universal de Jaraíz de la Vera no es otro que Jaime García Sánchez, nombre que mantuvo hasta que decidió cambiarlo legalmente por el de Jaime de Jaraíz (lo que supuso en aquel momento un embrollo burocrático). Lo hizo cuando ya disfrutaba de un gran prestigio y fama como figura sobresaliente del divisionismo cromático, del arte humanista y del neorrealismo.
Al igual que los polifacéticos artistas del Renacimiento, el jaraiceño pintaba como los ángeles, tocaba la guitarra y componía al nivel de los grandes maestros de la música. Un humanista, en definitiva, al haber compaginado de forma magistral la pintura con la música, la escultura y la escritura. Por eso, era conocido con el apelativo de 'Un clásico del siglo XX'.
«¡Mi pueblo!»
Jaime de Jaraíz ha llevado el nombre de su pueblo a todos los rincones de la cultura y el arte mundial. Tomó la firme decisión de firmar sus obras con el nombre de su localidad natal, adoptándolo como apellido legal y artístico para él y sus descendientes en agradecimiento a la tierra que le vio nacer: «¡Mi pueblo! Se me humedecen los ojos al recordar que todo se lo debo a él, y a los hombres que en 1952 formaban el Ayuntamiento. Mi agradecimiento hacia Albino Fernández, el alcalde de entonces, hacia Ángel Laso y Narciso Serrano y tantos otros que ahora no me vienen a la memoria, es verdaderamente inmenso», confesó durante el discurso que pronunció el 6 de mayo de 1984 en el Real Monasterio de Yuste con motivo de su toma de posesión como miembro de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes.
«Mi agradecimiento-continuó diciendo- a don Marcelo, el señor arcipreste, que con su singular cariño me estimuló constantemente, es infinito. Y no hay contradicción alguna con lo que antes he dicho, pues don Marcelo era bueno, bueno, bueno», recalcó.
El jueves será otro día de emociones para la familia de Jaime de Jaraíz como lo fue para él en 1984 y en 2004 en un acto celebrado en la iglesia de Santa María, donde fue bautizado, pero especialmente para sus paisanos, porque su obra va a poder ser contemplada en un espacio acorde con su valía y trayectoria artística, y esencia extremeña.