Miguel Ángel muestra el dorsal de la carrera. / S.E.

Miguel Arjona Parejo corre los '101 Kilómetros 24 Horas La Legión Ronda 2022'

El atleta jaraiceño ha conseguido el reto de recorrer los 101 kilómetros en 15 horas y 45 minutos y competir con 9.000 participantes

P.D. Samino
P.D. SAMINO

Tras dos años sin celebrarse, éste ha vuelto a tener lugar la carrera de los '101 kilómetros 24 Horas La Legión Ronda 2022', entre ayer sábado y hoy domingo, organizada por el Club Deportivo La Legión 101 Kilómetros, perteneciente al Tercio Alejandro Farnesio 4º de la Legión, con la colaboración y patrocinio de varias instituciones, en la que han tomado parte 9.000 corredores, uno de ellos el jaraiceño Miguel Ángel Arjona Parejo.

Además de Ronda, la prueba de 101 kilómetros de distancia ha discurrido por otros municipios malagueños y gaditanos. Ha constado de tres modalidades: marcha individual, por equipos y MTB (bicicleta de montaña).

Miguel Ángel Arjona lo ha hecho en marcha individual logrando el reto que se había propuesto: cruzar el arco de la meta, situado en la Alameda del Tajo, por lo que ha recibido una sudadera y una medalla conmemorativa por conseguir este difícil objetivo que se había marcado, no sin dificultad, pero disfrutando a la vez de la competición y del excepcional paisaje de la serranía de Ronda, plagado de caminos, senderos, arroyos y ríos, animado por su familia, que ha estado apoyándole en todo momento.

Este aliento fue clave para superar los 30 grados de calor y los primeros 60 kilómetros corriendo, pero sobre todo de los 41 kilómetros restantes, los peores por las subidas y bajadas, por caminos con piedras sueltas, lo que hacía más penosa la marcha. En medio de tanta dificultad, para superarla, Miguel Ángel ha destacado el apoyo de los legionarios y el ánimo recibido de la gente que seguía la carrera.

Para terminarla, el corredor jaraiceño empleó un tiempo de 15 horas y 45 minutos, en tanto que su llegada a Ronda fue hacia la 1.30 horas de la madrugada. Además de la satisfacción de cumplir el reto de hacer un centenar de kilómetros andando y corriendo sin parar casi dieciséis horas seguidas, supuso un bálsamo para él ver a su familia: «Ver a mis hijos, mi mujer y suegros me dio mucha alegría, pues ellos son los verdaderos campeones, ya que estuvieron todo el día apoyándome de un punto a otro. Y gracias también a mis padres, hermana, amigos de fatiga que iban dándome ánimos desde la distancia».