En Malpartida de Plasencia o Jaraíz, expertos en preparar una cena sustanciosa con casi nada

Piscina natural del Lago de Jaraíz. /P.D.CRUZ
Piscina natural del Lago de Jaraíz. / P.D.CRUZ

Sopa de casquío, en la primera población, y sopa de sapillo, en la verata

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Los lunes, nada más comer, cojo el coche y me voy a Plasencia. Esa tarde, imparto clase sobre la Raya en el curso de posgrado de la Universidad de Mayores. Hacemos un viaje demorado y lo más entretenido posible desde Ayamonte y Vila Real de Santo António, en la desembocadura del Guadiana, hasta Caminha y A Guarda, en la desembocadura del Miño. Nos detenemos en cada pueblo y en cada comarca y lo mismo comentamos la odisea del poeta Miguel Hernández cruzando de manera equivocada a Portugal por Rosal de la Frontera y Serpa, siendo devuelto a España y encarcelado en lo que hoy es la casa de cultura de Rosal (si hubiera cruzado unos kilómetros al norte, por Barrancos, seguramente se habría salvado) ... Lo mismo hablamos del poeta de 'Nanas de la cebolla' que comparamos el paso internacional, siempre abierto, sobre la presa salmantina de Saucelle con el paso internacional sobre la presa de Cedillo, cerrado de lunes a sábado sin que entendamos muy bien las diferencias entre Saucelle y Cedillo.

También hacemos excursiones gastronómicas (este año hemos ido a Campomayor y Alburquerque) y dedicamos una parte de la clase a estudiar los postres portugueses, las carnes portuguesas, el bacalao en Portugal, el café... La otra tarde, tocaba la lección 'Sopas en la Raya' y fue muy interesante porque lo mejor de estos cursos de la Universidad de Mayores es que intercambiamos experiencias y los alumnos tienen un buen cofre lleno de ellas. Recuerdo que cuando di este curso en el campus de Badajoz, al hablar del campo de concentración de Barrancos, un alumno nos contó que su padre había estado en él, por eso había salvado la vida, y en su casa rezaban por el alma del teniente Seixas, el Schindler de la Raya, que libró de la muerte a tantos extremeños a costa de su libertad y de su carrera militar.

Cuando empecé a impartir estos cursos sobre la Raya en los campus de Cáceres, Badajoz y Plasencia, lo primero que aprendí es que en la Universidad de Mayores el recreo es sagrado y no puede durar menos de media hora. En ese rato, los alumnos toman café, charlan e intercambian propuestas, fundamentalmente de excursiones porque yo no sé cómo se lo montan ni cómo pueden tener tanta resistencia, pero todas las semanas participan varios en algún viaje por España e incluso por el mundo. En un instituto, normalmente, cuando los alumnos faltan a clase, te cuentan milongas variadas, a cada cual memos creíbles. En la Universidad de Mayores, cuando llego y veo que falta un tercio de la clase, el pretexto es siempre el mismo: están de excursión. Y siempre es verdad.

Pero ya les decía que lo mejor de estas clases son los intercambios de vivencias y recetas. El primer día, les hago llegar los apuntes sobre la Raya y allí está recogida la lección 'Sopas'. No hay examen, pero si lo hubiera, sacarían todos sobresaliente porque no solo se saben los apuntes, sino que los completan con aportaciones propias. Así, en el caso que nos ocupa, un alumno de Malpartida de Plasencia nos regaló la receta de la sopa de casquío, tradicional en su pueblo, que consiste en freír en aceite un ajo y un pimiento. Cuando el pimiento se hincha y estalla, se echa el agua, se cala el pan y a disfrutar.

Alumna de Jaraíz

Una alumna de Jaraíz nos legó la sopa de sapillo de su pueblo, con ajo y repápalos rellenos de pan, ajo y perejil. Fuimos tomando nota de la sopa de cachela con hígado de cerdo, de la de espárragos con poleo y huevo escalfado, de las sopas canas con leche y pan de los pastores o de la sopa dietética inventada por un alumno: avena cocida, extracto de verduras, sin sal ni aceite, y en cinco minutos está. La cena todas las noches y se le ve en plena forma.

Aunque salieron a colación dichos populares que desprecian la sopa («Da lo mismo comer mucha que poca... Misa, sopa y pimiento son de poco alimento»), coincidimos en que es la cena más saludable. Y así, entre recetas y refranes, el tema 'Sopas en la Raya', que tenía un par de folios, ha acabado siendo un libro.