El Lago y la garganta de Pedro Chate, a rebosar de agua
Continúan sumergidas la mayor parte de las zonas de playa y caminos de este paradisíaco enclave jaraiceño
La liberación de troncos de la barandilla ha hecho bajar aparentemente el nivel del agua embalsada en las márgenes de la piscina natural del Lago de Jaraíz de la Vera, asentada en el cauce de la garganta de Pedro Chate.
No obstante, continúan bajo las aguas la mayor parte de las zonas de playa y caminos al no parar de llover. Uno de los lados está sumergido totalmente, incluso la baranda que se extiende a lo largo del vaso; y en el otro, la altura del agua llega hasta la mitad de los báculos de las sombrillas.
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Por los primeros ojos del puente Los Nogales continúan pasando miles de metros cúbicos del elemento líquido, que baja de Tormantos de manera tempestuosa, con una gran fuerza arrolladora.
Lo mismo que sucede en el descenso por la presa de la piscina y escala, en uno de cuyos extremos ha engullido la tierra del merendero e incorporado al cauce ese espacio robado.
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La corriente de agua de la garganta de Pedro Chate (que fluye de manera impetuosa) a su discurrir por el Lago este sábado ya no tiene los diques de ayer que la detenían, formados por los arrastres de troncos y ramas.
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De cualquier manera, tanto la piscina natural, (anegada desde hace varios días; como el cauce de la garganta, están a rebosar de agua. Contemplar la crecida del caudal por las intensas precipitaciones es todo un espectáculo más de este bello enclave natural de Jaraíz de la Vera.