Travesía de la carretera Jaraíz-Pasarón. / P.D.CRUZ

Jaraíz es uno de los 19 núcleos extremeños que funciona como cabecera de comarca

Según el Consejo Económico y Social muestra una evolución positiva como centro de servicios

Juan Soriano
JUAN SORIANO

Según el Consejo Económico y Social (CES), Badajoz, Cáceres, Mérida, Plasencia, Don Benito y Almendralejo son las localidades las que mantienen desde el año 2000 un crecimiento vegetativo positivo (más nacimientos que defunciones) y un incremento en el número de habitantes. Pero el estudio recalca que hay otras poblaciones, más modestas, que también muestran una evolución positiva. El CES recurre al trabajo del Instituto universitario de investigación territorial sostenible (Interra), de la Universidad de Extremadura, que señala que hay 19 núcleos urbanos que funcionan como centros de servicios por tratarse de capitales o cabeceras de comarca. Además de las seis ciudades citadas, se trata de Azuaga, Coria, Jaraíz de la Vera, Jerez de los Caballeros, Miajadas, Montijo, Moraleja, Navalmoral de la Mata, Trujillo, Valencia de Alcántara, Villafranca de los Barros, Villanueva de la Serena y Zafra.

Siguiendo los datos recopilados por el Interra, desde 1950 la población de Extremadura se ha concentrado en estos núcleos urbanos, mientras que en el resto de localidades ha descendido en función de la distancia a las poblaciones de referencia, de forma menos acusada para las que están a menos de 10 kilómetros y más pronunciada para las que están a más de 30 kilómetros. Sobre todo el norte y el este de la región.

Esto produce dos efectos en estas poblaciones, que condicionan su futuro. Por un lado, el envejecimiento, más notable en aquellos territorios que quedan fuera de los núcleos urbanos y sus áreas de influencia.

Por otro, la masculinización del mundo rural. El estudio cita el índice de masculinidad (número de hombres dividido entre el de mujeres y multiplicado por cien) en edades comprendidas entre 16 y 64 años. Este parámetro es inferior a cien en las ciudades o ligeramente superior en los 19 núcleos urbanos, mientras que en las poblaciones más alejadas de estas áreas llega a pasar de 200 y acercarse a 300. Es decir, hay una mujer por cada tres hombres. Esto condiciona la natalidad y la capacidad de los pueblos de mantener su población.

El CES señala que la población femenina se concentra en los núcleos urbanos, donde se localiza el empleo en los sectores terciario e industrial, «que permiten el desarrollo de trayectorias formativas y profesionales con mejores expectativas para la mujer que los núcleos rurales tradicionales, afectados por el envejecimiento» y la asignación a las mujeres del cuidado de las personas mayores, lo que para la entidad es una causa de expulsión.

Para el CES, mantener las comarcas que han quedado al margen de los núcleos urbanos requiere reactivar las localidades de cabecera mediante la mejora de la producción agraria, la industria transformadora y servicios. En concreto, plantea medidas de incentivo fiscal y políticas de estímulo económico, y el desarrollo de infraestructuras.