La infanta Jariza en la noche mágica de San Juan
Busca de un antídoto para romper el hechizo que obliga a su espíritu a deambular eternamente por las calles de Jaraíz
La noche del 24 de junio, la de San Juan, es una noche mágica en Jaraíz de la Vera, en la que la infanta Jariza ... cabalga sobre un grifo, un animal mitológico en busca del antídoto que rompa el hechizo que obliga a su espíritu a deambular eternamente por las calles de la localidad.
La leyenda cuenta que el nombre de Jaraíz de la Vera proviene de la infanta o princesa Jariza, una enigmática figura hechizada por un anillo mágico. Ella permanece encantada en los restos de la antigua fortaleza árabe sobre la que hoy se asienta el Ayuntamiento de Jaraíz.
Según la tradición recopilada por el escritor extremeño Publio Hurtado, Jariza vive entre las ruinas del castillo, la cual está ligada a un tesoro oculto compuesto por un talismán de oro y piedras preciosas, celosamente vigilado por un grifo o dragón desde las profundidades de la tierra. Y es que, el encantamiento de la princesa solo puede romperse una vez al año. Durante la noche de San Juan.
Castillo encantado
La escritora Israel J. Espino, especialista universitaria en Mitología y Simbología, máster en Antropología del Hecho Religioso y colaboradora de HOY, dice que Jaraíz de la Vera es uno de los pocos lugares encantados de Extremadura gracias a su desaparecido castillo de la princesa Xariza.
Un castillo encantado construido hacia el año 725 por el caudillo árabe Abadaliz, que inicialmente recibió el nombre de la infanta que lo habitó, Jariza (Xariza), cuyo «espíritu sigue vagando por las calles de la población eternamente por culpa de un hechizo».
El castillo de Jariza dio nombre a la población y a su alrededor se instalaron árabes, cristianos y judíos. De él subsisten restos en las casas de los soportales altos de la Plaza Mayor, donde actualmente se encuentra la Casa Consistorial.
Jariza sobre el lomo de un grifo
La infanta Jariza, según cuenta Publio Hurtado, sigue viviendo entre las ruinas del castillo de Jaraíz de la Vera; es decir, en el Ayuntamiento y los soportales altos de la Plaza Mayor, gracias a un anillo mágico que no se puede arrancar del dedo corazón.
Por eso, la noche mágica de San Juan, Jariza cabalga sobre el lomo del grifo por los picachos y montes de la comarca de la Vera con un propósito claro: encontrar un antídoto (a veces descrito como un huevo de águila sin empollar) que logre hacer desaparecer el sortilegio, desencantarla y permitirle recuperar su libertad. Por tanto, mientras no encuentre el antídoto para romper el conjuro su espíritu deambulará eternamente por las calles de la villa jaraiceña.
El tesoro oculto
Según el folclore local recogido por el escritor extremeño Publio Hurtado, la princesa sigue morando entre las ruinas de lo que fue su palacio. Sin embargo, la leyenda concluye que el tesoro continúa oculto, pues la princesa Jariza aún no ha encontrado el remedio para acabar con su maldición.
Sea como fuere, lo cierto es que semejantes prodigios se repiten cada año la noche de San Juan y que, por tanto, constituyen todo un clásico de los tratados de las ciencias ocultas convertido en leyenda popular.