Reparto de calbotes el día de la castañada.

El Gregoria Collado vuelve a organizar actividades complementarias y extraescolares

Al mejorar la situación sanitaria ha vuelto a celebrar la tradicional castañada, la fiesta de Halloween y ha acogido charlas sobre temas tributarios

P.D. Samino
P.D. SAMINO

El colegio Gregoria Collado ha reanudado las actividades complementarias y extraescolares, suspendidas por la pandemia del coronavirus. «La mejoría de la situación sanitaria en la que nos encontramos y el nivel de alerta actual permiten que podamos volver a realizar este tipo de actividades», ha señalado el centro.

Por ello, el 26 de octubre, tuvieron lugar «unas interesantes charlas» de 'Educación-cívico tributaria', a cargo de Francisco Fernández Gómez, técnico de la Agencia Tributaria, dirigidas al alumnado de 5º y 6º de Educación Primaria. «El objetivo de las mismas ha sido transmitir a los más jóvenes valores y actitudes favorables en relación a la responsabilidad fiscal y contrarios a las conductas defraudadoras. Se les ha explicado también cómo el impacto que el sistema fiscal, en su doble vertiente de ingresos y gastos públicos tiene en su vida cotidiana y en sus perspectivas de futuro».

Asimismo, el 28 de octubre celebró la tradicional castañada en los patios de los edificios de Educación Infantil (avenida del Matadero) y en el de Educación Primaria (avenida de la Montaña), respectivamente. «Estuvieron oliendo al agradable aroma de las castañas asadas, más conocidas en nuestra tierra como calbotes».

Para ello, los miembros de la asociación de padres de alumnos se encargaron de preparar la lumbre y asar las castañas para que a la hora del recreo los escolares las pudieran degustar. «Como siempre, agradecemos a la asociación su inestimable colaboración y señalar también que este año hemos contado con la presencia del alcalde, Luis Miguel Núñez, y de la concejala de Educación y Cultura, Montserrat López».

Y, por último, el 29 de octubre el centro se decoró para acoger la fiesta de Halloween por iniciativa del área de inglés. «Nuestras aulas y pasillos se llenaron de arañas, calabazas, escobas voladoras, esqueletos, brujas y fantasmas. Y, por supuesto, los alumnos se disfrazaron con sus más tenebrosas galas y todos lo pasamos terroríficamente bien», concluye.