Valentín Muñoz elaborando las perrunillas con pimentón. / P.D.CRUZ

El pastelero jaraiceño Valentín Muñoz crea la perrunilla elaborada con pimentón de la Vera

Las hornea con esta emblemática especia acogida a la denominación de origen protegida

P.D. Samino
P.D. SAMINO

El pastelero jaraiceño Valentín Muñoz González sobresale por sus creaciones. La última, la elaboración de perrunillas con pimentón de la Vera acogido a la denominación de origen protegida.

«Las perrunillas con pimentón de la Vera con denominación de origen están elaboradas con los ingredientes básicos. A saber: harina de trigo, manteca de cerdo ibérico, azúcar, huevos y, añadiéndole como saborizante, pimentón de la Vera, variedad agridulce y escamas de pimentón», desvela Valentín, que tuvo como maestro a su padre, que también se llamaba como él.

Son unas perrunillas de textura gruesa, asegura. «Que se deshace en boca; dulces en lengua, no grasas y con un toque de pimentón ahumado, que solo los paladares más sensibles consiguen apreciar. Tras los primeros bocados, ya en retrogusto, aparecen las sutilezas del pimentón agridulce, dando un suave frescor, invitándonos a probarlas de nuevo. Maridadas con cava seco o brut, éste nos resaltara el fresco y suave picor, ayudándonos a limpiar el paladar. Y dejándonos una sensación agradable», destaca.

La perrunilla es un manjar que forma parte de la repostería tradicional. «Su origen estaría en la torta perruna: pastas hechas, ex profeso, para los perros y caballos en los tiempos de la trashumancia. En las guerras de Florencia se comían a falta de pan. Esa perruna desagradable en sus orígenes se transformó por obra de los conventos en esa fina y exquisita dulcería de nuestros días: en la perrunilla».

Hay tantas variedades como hornos, pueblos o conventos. «Cada una con las particularidades propias de donde se elaboran. Ya sea por los ingredientes básico o por los añadidos para enriquecerlas y aromatizarlas. Y por la forma que se les da».