. Felipe Escobar junto a algunas de sus casitas de madera. / M.D.CRUZ

Felipe Escobar Alconero,

El artesano de las casitas de madera en miniaturas

Maestro electricista. Este nonagenario ha convertido su antiguo taller en una exposición permanente con sus creaciones de marquetería e inventos

P.D. Samino
P.D. SAMINO

Jaraíz de la Vera cuenta con tres museos, uno de identidad, el del pimentón; y otros dos en un mismo edificio, en el antiguo mercado municipal: el de Jaime de Jaraíz, pintor universal, en el que se recrea su estudio y exponen varias obras de distintas etapas; y otro, el de alfarería, una de las colecciones de piezas de cerámicas más completas de España. Estos dos están ubicados en la planta baja de la antigua plaza de abastos, en la avenida de Garganta la Olla, mientras que el Museo del Pimentón está emplazado en el palacete renacentista del obispo Manzano, en la Plaza Mayor.

Este último enclave museístico es muy conocido a nivel regional y nacional. De los de identidad extremeños el más visitado, gestionado por el Ayuntamiento de Jaraíz de la Vera, al igual que los de alfarería y Jaime de Jaraíz, respectivamente.

Sin embargo, la localidad dispone de otros espacios museísticos, pero de carácter privado, de contenido variopinto y piezas artesanales, en algunos casos de miniaturas tanto de madera como de hierro. Sus propietarios son aficionados que disfrutan realizando manualidades que acaban siendo pequeñas obras de arte y que desean hacer copartícipes de las mismas tanto a los convecinos como a los visitantes.

En las farolas y postes del tendido eléctrico tanto de la avenida de la Constitución como del Salobrar, hasta la declaración del estado de alarma, competían carteles de cartón indicando que a tantos metros hay abierta una exposición de tal o cual temática.

Uno de esos letreros escritos a bolígrafo es el que anunciaba el museo o la exposición de miniaturas de madera y otros objetos realizados por Felipe Escobar Alconero, un nonagenario -hizo los 91 años en marzo-, que hace maquetas de madera y recrea en ellas todo tipo de viviendas, estancias y estilos arquitectónicos.

Profesionalmente, Escobar se ha dedicado a otros menesteres, a la electricidad, creando escuela en esta especialidad hasta su jubilación. En su taller han aprendido muchos de los que ejercen esta actividad hoy en día en la localidad. Es miembro de una saga de electricistas que va por la quinta generación.

Lo que antes era el taller de electricidad ahora es un museo de artesanía o una exposición permanente como él lo denomina, situado en la calle Bailén, a pocos metros de la avenida del Salobrar, casi en pleno corazón de Jaraíz de la Vera. En él muestra casas de varios estilos. Una de ellas colonial, porque justo hasta antes de que Guinea Ecuatorial dejara de ser colonia española estuvo trabajando en una empresa española como técnico electricista. Recaló con su familia en el año 1956 en esta colonia española.

Su paso por Guinea y trabajo en la construcción de la línea eléctrica para el ferrocarril ha quedado plasmado en el libro 'Trenes perdidos en África', subtitulado 'Los ferrocarriles en la Guinea Española'. 'La historia de unos ferrocarriles que recorrieron la geografía guineana durante medio siglo', de Jesús Ramón Copeiro del Valle. El estreno en 2015 de la película 'Palmeras en la nieve', ambientada en la época en que estuvo en la Guinea Española, supuso para él un recordatorio de una los periodos más ricos en vivencias para él, que a través de la marquetería ha evocando y plasmando en su casa colonial, que ha reproducido a escala con los muebles incluidos, en donde no falta ni un detalle de cómo era su vida de entonces.

Desde hace 20 años

Lo de hacer casitas de madera surgió hace unos veinte años, cuando una nieta le pidió que hiciese una para ella. Como eran tres las nietas que tenía, al final, realizó una para cada una y a partir de ahí no ha parado de fabricar estas pequeñas edificaciones que son para él, dice, su juguete, porque crearlas es un juego con el que disfruta y se siente vivo, activo. Primero las dibuja y después, manos a la obra. Ahora, a sus 91 años está planificando construcciones modernas, a escala. La creatividad sigue a flor de pie pese a los años.

Además de las casitas, amuebladas por plantas, Escobar también es inventor. Tiene patentado varios artilugios eléctricos de sencillos mecanismos, entre ellos, un calefactor.