El jaraiceño Teodoro Sánchez un prodigio haciendo zapatos bordados para trajes regionales

Son admirados y demandados dentro y fuera de España

Teodoro Sánchez en su pequeño taller. P.D.SAMINO.
ARTESANÍA

Teodoro Sánchez Gil es un jaraiceño apasionado de su oficio: elaborar zapatos artesanos bordados para trajes regionales o para ser expuestos en vitrinas de particulares o en el museo Vosstell. Su fundador los vio y compró dos pares en 1984. Pero estos zapatos confeccionados a mano, con materiales como el terciopelo o la plantilla negra, piso de suela y forros de piel de cabra o cordero, han traspasado las fronteras. Los hay en Francia, Alemania, Bélgica o Portugal.

Mientras trabaja en su pequeño taller de Jaraíz, recuerda que forma parte de la cuarta generación de zapateros. Aprendió el oficio de su padre, Teodoro.  Su bisabuelo comenzó a hacer historia en 1830. Por eso conserva herramientas centenarias que sigue utilizando y hormas de madera, que ya no se fabrican, y que también constituyen piezas de museo, como sus zapatos bordados, que confecciona con la ayuda de su mujer, que se encarga del aparado y guarnecido.  Lo demás, casi todo, lo hace también él de manera artesanal, pero con mano de artista, pues los diseños y modelos son suyos. Éstos últimos de inspiración inglesa. Uno de estos modelos es el 'Angelito', exclusivo de su familia. Todos los zapatos son creaciones suyas.  Los hace él enteramente, desde los patrones hasta su terminado en la horma. Todo, un prodigio.

Una de las hormas de madera, con plata chapada del número veintiuno, ha servido para confeccionar centenares de zapatos bordados para trajes regionales. Una reliquia que mima en su exposición.  Cuenta que las últimas que compró de madera, que son las mejores, tienen más de treinta años. Las de ahora son de plástico porque se pueden reciclar, debido a que las modas son muy cambiantes. No así el gusto por los zapatos bordados que Teodoro con tanto esmero hace y que cada vez son más demandados. La gente de fuera, o cuando los expone en ferias todo el mundo se queda prendados por estas monerías que son los zapatos de Teodoro. Un lujo para calzarlos y una obra de arte para admirar.