El desaparecido hospital, donde actualmente se levanta la Casa de la Cultura. / JOAQUÍN VELÁZQUEZ

El dispensario antipalúdico de Jaraíz, obra de la Fundación Rockefeller

En 1925 fue visitado por un comité de Higiene de la Sociedad de Naciones, dada la importancia que adquirió en la erradicación del paludismo en la zona

P.D. Samino
P.D. SAMINO

Cuenta la historiadora jaraiceña Martiria Sánchez López que en la primera década del pasado siglo la población jaraiceña disminuyó alarmantemente. El párroco de la iglesia de San Miguel, Marcelo Giraldo, puso en conocimiento de la Junta de Sanidad que había más muertes que nacimientos.

Los fallecimientos redujeron entre los años 1910 y 1920 el número de habitantes de la localidad de manera preocupante. Las defunciones se multiplicaron por la falta de higiene, gastroenteritis, epidemias, tifoideas, tuberculosis, sarampión y otros males mortales en la época.

«Pero, sobre todo, por el paludismo», dice Martiria Sánchez. «A partir de esa fecha, se tomarán una serie de medidas sanitarias que terminarán con esta situación y conseguirán que la población crezca», añade.

En Jaraíz el principal foco de infección lo constituía la laguna de la ermita, que estuvo a punto de desaparecer por este motivo. Sin embargo, la Junta de Sanidad consideró que su existencia era necesaria para que los niños aprendieran a nadar, por lo que se tomaron otras medidas para erradicar el paludismo.

Las primeras investigaciones contra esta enfermedad se llevaron a cabo en Navalmoral de la Mata, extendiéndose a otros municipios mediante la creación 30 dispensarios antipalúdicos, financiados, entre otras instituciones extranjeras, por la Fundación Rockefeller. Uno de ellos fue el de Jaraíz de la Vera.

El dispensario de Jaraíz abarcaba toda la zona. Se puso en marcha en el año 1925. Primero, en la calle del Agua, y más tarde, en el hospital, construido en el solar que ocupa actualmente la Casa de la Cultura. Las dos enormes palmeras son los únicos elementos que han aguantado el paso del tiempo y otras vicisitudes.

El 17 de agosto de 1925 fue visitado por un comité de Higiene de la Sociedad de Naciones, dada la importancia que adquirió en la erradicación del paludismo en la zona, dirigido por el médico titular Ubaldo Buezas Arias, de grato recuerdo para los jaraiceños.

«Una vez que se logró desterrar definitivamente esta enfermedad, el Hospital siguió funcionando como consultorio (y biblioteca municipal) hasta que se construyó el actual Centro de Salud», explica Martiria Sánchez. El edificio fue derribado en el año 1986 para construir la insulsa arquitectónicamente Casa de la Cultura.