Se cumplen 15 años de la recuperación de las capeas y encierros

Capea al estilo tradicional./P.D.CRUZ
Capea al estilo tradicional. / P.D.CRUZ

Las fiestas del Tabaco y del Pimiento estaban en decadencia cuando se cambió el formato en el año 2004 por el actual

P.D. Samino
P.D. SAMINO

Las recién finalizadas ferias agosteñas este año han estado de aniversario, pues se han cumplido tres lustros de la recuperación de los festejos taurinos al estilo tradicional, los cuales han sido un revulsivo para devolver a las ferias del Tabaco y del Pimiento el esplendor del pasado, toda vez que estaban en decaimiento.

En 2004, cuando el Ayuntamiento cambió su formato por el actual estaban en decadencia. La feria de día ni siquiera existía o apenas tenía relevancia. Y los conciertos, la actividad nocturna más destacada, estaban en declive. El revulsivo llegó con la recuperación de las capeas en la Plaza Mayor y los encierros. La plaza de la Villa no se utilizaba como coso taurino desde los años cuarenta.

La experiencia, tras las dudas iniciales, resultó un éxito y ya van 15 años consecutivos de esplendor. Los festejos taurinos matinales y vespertinos han sacado a la población a la calle todo el día. Ni los más veteranos del lugar recordaban tanta animación desde primeras horas de la mañana hasta altas horas de la madrugada. La población y los numerosos visitantes viven cuatro días a tope. Tras la vaquilla mañanero, al mediodía comienza animadamente el cañeo que se prolonga hasta el toro de la tarde, que congrega a decenas de personas en los alrededores de la Plaza Mayor, el coso taurino, la Crucera de Santa María, calle Herradores y Fuente, los itinerarios de los encierros, animados por la charanga La Alegría, cuyo paseo se ha convertido en el mayor espectáculo de las Fiestas del Tabaco y del Pimiento. Decenas de jóvenes acompañan en los recorridos a esta formación musical entonando pasodobles y otras composiciones populares para enardecer al respetable, que vibra al son de la música antes y después cada lidia y en las carreras por lo general a mil por horas de los morlacos -y a veces pausadas- desde la calle de la Fuente hasta la Plaza Mayor. Toros y encierros con sabor tradicional que han elevado las ferias agosteñas a lo más alto y que viven desde hace 15 años un periodo de esplendor que parece ir a más.

Después los festejos taurinos, por la noche, las verbenas, en el Complejo Educativo César Carlos I, han vuelto a recobrar el peso que tuvieron en el pasado. Amenizadas por grandes orquestas, del estilo de Panorama, llenan cada noche el patio principal del centro educativo. Niños, jóvenes y mayores disfrutan por igual. Como de los fuegos artificiales, el último día.