Los animales se saltan la cuarentena
La fauna se adentra en ciudades y pueblos de Extremadrua vaciados por el confinamiento
El coronavirus estĆ” dejando imĆ”genes curiosas en todo el mundo de cómo los animales salvajes estĆ”n tomando las calles vacĆas por el confinamiento. En EspaƱa se han visto cabras por las calles de Albacete, un oso en un pueblo de Asturias, un ciervo dĆ”ndose un chapuzón en MatalascaƱas o una pareja de corzos paseando por el Acueducto de Segovia.
Extremadura no se queda atrĆ”s, los animales urbanos y los salvajes aprovechan que las calles de los pueblos y ciudades estĆ”n vacĆas para explorar un mundo al que se asoman sin miedo por la escasa presencia de humanos y de trĆ”fico.
La fauna se estĆ” saltando la cuarentena en la región sin temor ni al contagio ni a las multas. Ā«Hemos detectado muchos casos de animales sueltos, es algo generalizado en Extremadura. Pero no es que nos estĆ©n colonizando ni invadiendo en este tiempo que llevamos de confinamiento, los animales ya estaban ahĆ antes, lo que pasa es que se guardaban de que los viĆ©ramos por el trasiego, los ruidos y las molestias y ahora, al contrario, se exponen mucho mĆ”s por la tranquilidadĀ», cuenta JosĆ© MarĆa Gallardo, presidente de la federación extremeƱa de cazadores (Fedexcaza).
Ā«La diferencia āilustraā es que, por ejemplo, en CĆ”ceres, si antes se veĆan una vez al mes a los jabalĆes bajando de la montaƱa, ahora se ven todos los dĆas, o en Badajoz, en Las Vaguadas sabĆamos que habĆa un grupo de jabalĆes en la zona alta en torno a un pinar, y ahora los ven los vecinos desde la ventanaĀ».
No son los Ćŗnicos animales salvajes que los extremeƱos han podido ver desde sus casas. En Zafra hay imĆ”genes de conejos paseando tranquilamente por la acera en la zona del polĆgono industrial, y en Campanario hace unos dĆas sus vecinos vieron a una pata y sus doce crĆas en fila india husmeando las calles vacĆas del pueblo. En Arroyo de la Luz, el pueblo de la región mĆ”s castigado por la pandemia y asilado desde el 13 de marzo, se ha podido ver a un zorro cruzando una esquina de una calle desierta.
«Aprovechan para buscar el alimento que generan las personas, normalmente en las basuras», apunta Gallardo. El veterinario Carlos Rosa, sin embargo, cree que, mÔs que a por comida, asaltan los núcleos urbanos por pura curiosidad. «En los pueblos hay mÔs fauna salvaje que en las ciudades y con la tranquilidad de las calles, entran como Pedro por su casa. Lo hacen sobre todo para curiosear porque, ahora, alimentos tienen por todos lados, no es como si fuera agosto».