El coche de doña Carmen Polo de Franco, en la Plaza Mayor de Jaraíz

Ha sido uno de los participantes en la primera concentración de Clásicos de Citroën

El propietario contando su historia. P.D.SAMINO.
CONCENTRACIÓN VEHÍCULO CLÁSICOS

Se trata de un modelo DS  Pallas 21 Prestige, de 1965, de color negro, que la marca fabricante lanzó al mercado para altos ejecutivos que querían conducir ellos mismos coches de gran confort. El exhibido en la Plaza Mayor jaraiceña lo hacía un chófer para llevar a su propietaria a hacer compras por Madrid, o visitar a sus amistades; es decir, a doña Carmen Polo de Franco, la esposa del Jefe del Estado hasta el 20 de noviembre de 1975.

Precisamente, a partir de esta fecha el destino del vehículo empieza a ser movido, más que por circular, por su paradero, pues acabó en el garaje de un palacete que la familia Franco tenía en Torrelodones, allí permaneció unos quince años, hasta que un buen día, comenta su actual dueño: "A alguien se le ocurrió pregunta qué hacía allí y se sacó a la intemperie, en donde estuvo otros doce años más, hasta que otra persona se hizo la misma pregunta y decidió que ya era hora de que desapareciera, y se vendió a una chatarrería de Valdemorillos".

 En este lugar, el propietario, que acudió a comprar piezas de recambio, nada más verlo, lo reconoció y quiso comprarlo sin éxito, pues había trabajado en las oficinas que Citroën tuvo en la madrileña calle del Doctor Esquerdo, ocupando un puesto de responsabilidad, y conocía el origen del vehículo, tanto en lo relacionado con su venta como en todo lo concerniente a su mantenimiento. Dos años más tarde, acudió otra vez a Valdemorillos y, en cambio, en esta ocasión, el  chatarrero accedió a su venta. Obviamente, el automóvil no estaba en buen estado, por el abandono.

Como el devenir de este coche se cuenta por años, dos más tarde, su flamante propietario se acercó  de nuevo a Valdemorillos, esta vez con el coche arreglado, pero estaba tan cambiado, como si fuera nuevo, que tuvo contarle  al chatarrero su historia, el cuál no daba crédito a lo que escuchaba de su interlocutor, reconociendo después que, efectivamente, había salido de allí prácticamente inservible. Esta es, una minúscula, parte de la historia o de los secretos, que guarda celosamente el tiburón negro, DS Pallas 21 Prestige de 1965, que ha estado en la Plaza Mayor de Jaraíz. ¿Secretos? ¿Misterios? Seguro que muchos, pues el coche dispone de una mampara acristalada automática, que la propia señora de Meirás bajaría o subiría a su conveniencia, dependiendo de lo que hablara con su dama de compañía.