Juan Antonio Corrales.
Juan Antonio Corrales. / P.D.CRUZ

“Jaraíz es un pueblo acogedor y amable en el que te sientes como en casa”

  • Juan Antonio Corrales es el párroco de las dos iglesias jaraiceñas desde principios de octubre de 2016

Juan Antonio Corrales Muñana, natural de Miajadas, antes de ingresar en el Seminario se licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Extremadura. Esta no es la única, tiene varias más eclesiásticas, una de ellas Historia de la Iglesia. Aunque es joven, tiene una larga experiencia sacerdotal. Su anterior destino fue Talayuela. Aparte de su tarea pastoral, que es frenética, saca tiempo para dedicarlo a sus aficiones, salir a correr, escuchar música. Es habitual verle correr por Jaraíz y sus alrededores como a cualquier deportista. El pasado año participó en su primer cross solidario ‘Camino de la Ermita de la Dehesa’, a beneficio de Cáritas.

-Lleva ya casi un año y medio al frente de las dos parroquias jaraiceñas. ¿Balance de este tiempo?

-Positivo, sin duda. Al principio es un poco complicado, porque tienes que adaptarte a una nueva realidad. Conocer gente nueva, empezar desde cero. Jaraíz es un pueblo grande, a esto hay que añadir que en cada pueblo la parroquia tiene sus propias peculiaridades y adaptarse a todo ello lleva su tiempo. Además, se trataba de sustituir a don Joaquín, que llevaba aquí 53 años, todo un reto, ya que son dos generaciones que no han conocido a otro párroco. Sin embargo, como curiosidad, tengo que decir que en uno de los primeros destinos también me tocó sustituir al párroco anterior que también llevaba 53 años al frente de la parroquia, por lo que no es algo nuevo, ya tiene uno experiencia.

-¿Es como se imaginaba?

-En esto de las parroquias y los pueblos, te puedes hacer una idea de lo que hay o como son por lo que te cuentan o has oído, pero es verdad que hasta que no llegas y lo vives, día a día, no se puede hacer uno una idea. Una cosa es lo que te cuentan y otra la realidad. En este caso grata, porque vas descubriendo a las personas, su entrega y compromiso con la parroquia, todo aquello que hace que tu labor sea más fácil, porque siempre hay alguien al lado para colaborar en lo que sea. Descubres tradiciones y costumbres que no es como te habían contado, sino que son otra cosa, y eso hace que muchas veces la realidad supere a la ficción, en sentido positivo claro.

-¿Resulta fácil dirigir dos parroquias grandes?

-La verdad, sí. Es mucho trabajo, sobre todo cuando se llega de nuevo y no ha habido un contacto anterior. Para vosotros es continuar más o menos con todo lo anterior, para el que llega es todo nuevo. Conocer gente nueva, grupos parroquiales, cómo se ha trabajado hasta ese momento, tradiciones, costumbres, ponerte al día con todo lo que es el funcionamiento la parroquia. Sin embargo, todo es cuestión de tiempo. Al principio tengo que decir que me agobiaba un poco, pero con el tiempo vas cogiendo el ‘tranquillo’, como se dice coloquialmente, y todo es cuestión de organización y la colaboración que recibes de las personas comprometidas con las parroquias, sin la cual uno solo no podría con todo.

-Durante el primer año ha tenido ayuda. Ahora está solo, ¿no?

-Sí, antes estábamos dos aquí en Jaraíz, más el sacerdote de Garganta, que ayudaba de forma puntual. De todas formas, es algo que tenía que llegar antes o después. Anuar, el otro sacerdote, estaba aquí temporal mente y sabíamos que algún día tendría que marcharse.

-¿Hay diferencias entre una y otra parroquia?

-Quizás es un término que ya hay que ir dejando de utilizar. No es una y otra, sino una sola con dos edificios para el culto. Sólo hay que fijarse un poco en las actividades pastorales que se llevan a cabo en la parroquia para ver que todo se hace de forma conjunta no existen dos pastorales distintas, sólo una. Quizás tenemos todavía en la memoria el tiempo en el que en cada una de las parroquias había su párroco, pero ahora eso ha cambiado, es un solo párroco para las dos, por lo tanto en ese aspecto no hay diferencias entre una y otra. Otra cosa son las Iglesias, los edificios, ambos tienen su encanto, quizás Santa María ha perdido parte del esplendor que tuvo en otros tiempos debido a intervenciones un poco desafortunadas, y San Miguel ha mejorado en ese aspecto.

-¿Qué problemas más acuciantes tiene Santa María?

-Quizás el más significativo es la despoblación del entorno. Es triste ver como en todas las calles, que en otro tiempo fueron el corazón de Jaraíz, hay muchas casas cerradas y la mayoría de las que quedan ocupadas lo son por gente mayor. La participación en la vida parroquial también sería un aspecto a destacar, ya que podría mejorar bastante. Estamos demasiado acostumbrados a que lo hagan otros y no nos damos cuenta de que la parroquia somos todos, con frecuencia caemos en el error de identificar la parroquia con el edificio y no es eso, la parroquia somos las personas, en concreto todos los bautizados de Jaraíz.

En el aspecto material creo que todo el mundo conoce la situación, ya que desde la parroquia todos los años se informa sobre la situación económica de la misma. El principal problema es la amortización del préstamo de noventa mil euros que se pidió para el arreglo de la sacristía y de la casa parroquial, del cual todavía quedan por pagar cuarenta mil euros, que es bastante, y que hace que casi todos los ingresos de la parroquia se destinen a pagar las mensualidades del mismo. Esto hace que nos veamos un poco atados a la hora de hacer reformas en el templo, pero algunas cosas se han hecho con el escaso beneficio que queda, como cambiar la iluminación del presbiterio, que era necesaria, ya que la anterior apenas iluminaba y tenía un gasto mayor que la actual.

-¿Y, San Miguel?

-También llamaría la atención sobre la participación, hay muchos campos que atender y no siempre se cuenta con los recursos humanos suficientes para cubrirlos. No estaría mal que todos nos concienciáramos de nuestra pertenencia a la parroquia, de que es algo nuestro y que no la viéramos como algo ajeno, que sólo utilizamos de forma puntual. En el aspecto material, aunque es cierto que San Miguel cuenta con más recursos, también tiene que hacer frente a cuestiones importantes. El colegio de San Miguel es donde se realizan todas las actividades pastorales de la parroquia, catequesis, catecumenado, confirmación de adultos, reuniones de catequistas, coro parroquial, acción católica, escuela de agentes de pastoral, cursillo de novios, reuniones con los padres de los bautismos y de catequesis, cofradías. Es un edificio muy grande que hay que mantener y que tiene muchos gastos y a todos ellos hace frente la iglesia de San Miguel con las aportaciones que recibe.

-Aparte de Jaraíz, también, es párroco de Collado?

-Sí, aunque es una parroquia pequeña y con menos actividad también hay que atenderla. Son poquita gente; somos como una pequeña familia; nos conocemos todos. Normalmente, los domingos después de misa nos solemos quedar en la puerta de la iglesia hablando de las cosas que han pasado durante la semana.

-Sus predecesores, así como el Obispado, presumen del buen trato que Jaraíz dispensa al clero. ¿Percibe usted esa misma sensación?

-Sí es cierto. El sacerdote es respetado, lo que es muy importante a la hora de llevar a cabo la labor pastoral. Uno puede ser creyente o no, a nadie se le obliga a ello, pero lo principal en esta sociedad, para todos, creo que es eso, el respeto hacia el otro, no porque sea una cosa u otra, sino por ser persona.

-¿Qué opinión le merecen los feligreses o la forma de ser de los jaraiceños?

-No sabría decir cuál es la forma de ser de los jaraiceños. Siempre he dicho que en todos sitios hay gente buena, no tan buena y regular. De todas formas, creo que es algo que solamente se puede valorar con el tiempo, y yo, como aquel que dice, soy un recién llegado. Por ahora, mi experiencia, es que es un pueblo acogedor y amable, en el que desde el primer momento te sientes como en casa.

-¿Son participativos en las tareas parroquiales?

-Ya lo he dicho antes. Las personas que están cerca de la parroquia, sin duda, sí, bastante. Aunque muchas veces son gente mayor que están dispuestos a todo. Es su parroquia y están atentos a todas las necesidades que en ella se dan. Cuando hay que organizar algún acontecimiento extraordinario enseguida encuentras colaboración para llevarlo a cabo. Quizás se echa de menos el que haya personas que se impliquen más, como he dicho antes; que sientan la parroquia como algo que les pertenece y que les llama a colaborar en sus distintas actividades; que no es sólo la misa, hay mucho más. La parroquia no son los edificios son las personas.

- Semana Santa. Durante varios lustros las cofradías y bandas de tambores y cornetas han vivido un periodo de auge. En los últimos años han empezado a decaer. ¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

-Yo no he conocido ese periodo del que me hablas, sólo he visto la Semana Santa del año pasado. Si ha empezado a decaer, no puedo opinar sobre ello, ya que no sé como era antes. Por lo menos a mí el año pasado no me dio la sensación de que esté decayendo. Sin embargo, el fenómeno del que hablas no es exclusivamente de Jaraíz, es algo que se está generalizando, pero por un motivo muy sencillo. No hace tanto la mayoría de la gente durante la Semana Santa se quedaba en el pueblo y, por tanto, participaba de las actividades que se realizaban en el mismo, religiosas o no. Ahora, mucha gente aprovecha para irse de vacaciones, para descansar esos días. Sí pude observar el empeño de las distintas cofradías, a veces con medios reducidos tanto materiales como personales, para seguir manteniendo viva la tradición. Son conscientes de la situación, pero no tiran la toalla, que sería lo más fácil; al contrario, se las ingenian como sea para poder seguir procesionando las imágenes, aunque a veces la forma de hacerlo sea motivo de críticas. El año pasado pude comprobar como para ellos lo importante es seguir saliendo a la calle, aunque sea poniendo ruedas a los pasos sin importarles las críticas, para ellos lo importante era salir. Creo que algo muy positivo y que no tememos muy en cuenta es que la Semana Santa de Jaraíz es un referente en la comarca y que atrae a muchos visitantes de los pueblos vecinos, atraídos por su vistosidad, algo que sin duda debe animarnos a mantener y conservar esta tradición.

-En cambio, todo lo relacionado con la Patrona goza de buena salud.

-En todos los pueblos la patrona o el patrón siempre es algo que esta de una forma muy presente en la vida de sus habitantes. Como no podía ser menos, aquí en Jaraíz también. La Virgen del Salobrar sigue siendo ese referente para todos, incluso para los que llevamos aquí menos tiempo. Ya lo dije el año pasado en la presentación del programa de las fiestas de la Virgen, creo que decir en nuestro pueblo Virgen del Salobrar más que una devoción, es un sentimiento. No hace mucho estaba en un local comercial fuera de Jaraíz y oigo ‘Salo’ y en seguida me giré diciendo, vaya, aquí hay alguien de Jaraíz.

-¿Qué actividades de las que realizan las parroquias destacaría?

-No sabría cuál destacar, todas son importantes, y me parece que reflejan lo que es la Iglesia aquí, en nuestro pueblo. La Iglesia que da a conocer a Dios a través de la catequesis y de la formación, la Iglesia que está al lado del necesitado a través de Cáritas, la que está al lado del que sufre a través de la pastoral de la salud, la que acompaña en las celebraciones importantes de la vida. Todas son importantes. No sabría colocar una por encima de las demás.

-Una de ellas es la asistencial, a través de Cáritas. ¿Hay muchas familias necesitadas?

-No seríamos cristianos si no ayudásemos a aquel que lo necesita. Y, aunque con sus limitaciones, creo que Cáritas parroquial de Jaraíz lleva años realizando una labor que en ocasiones no es valorada o incluso cuestionada. El número ha disminuido bastante. Desde hace un tiempo Cáritas está coordinada con los servicios sociales del Ayuntamiento para tener una información más detallada de todas las personas que acuden a recibir las ayudas y evitar duplicidades y fraudes. El número se ha reducido en este último año a casi una tercera parte.

Creo que hoy podemos decir que Cáritas ayuda a quien realmente lo necesita. De de todas formas, es algo que no se ve hasta que no se está dentro y se observa cómo funciona realmente. Es muy fácil opinar de algo que no se conoce, por eso siempre se ha dicho que Cáritas tiene las puertas abiertas para todo aquel que quiera ver como funciona.

-Y, por último, ¿proyectos o planes?

-Proyectos siempre hay, materiales y personales. De estos últimos me gustaría que la gente viera la parroquia como algo cercano, la casa de todos, en la que todos tenemos cabida, como he dicho antes; que la sientan como algo suyo e ir logrando que se impliquen en sus actividades. De los materiales también hay: mejorar el interior de la iglesia de Santa María, renovar las instalaciones del colegio de San Miguel, aliviar la situación económica

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